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Da igual a que especialidad se
pertenezca: Barrio, Seguridad Ciudadana, Tráfico, Policía Administrativa,…
siempre en algún momento de su carrera profesional, el Policía va a tener que
hacer uso de la fuerza.
Parece que esta de moda que los medios de comunicación valoren, la mayoría de
las veces sin ningún conocimiento de causa, lo que significa la intervención
policial, la actuación de los componentes de algún Cuerpo de Seguridad.
Ellos
no están familiarizados con el “encuentro” constante con los ciudadanos, que a
veces es agradable, pero donde en muchas ocasiones debemos hacer mil malabares
para no acabar diligenciando o lo que es peor, haciendo uso de la fuerza.
Nosotros como profesionales “si debemos tener muy claro como, cuando y de que
forma debemos de emplearla”.
Tanto Naciones Unidas, la UE y la Legislación Penal de la mayoría de los países
recoge, de manera muy parecida, como debe emplear la fuerza el funcionario
encargado de hacer cumplir la ley, Léase los Principios Básicos sobre el Empleo
de la Fuerza y Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer cumplir
la Ley (ONU Doc. A/CONF.144/28/Rev. Pág. 112, 1990); El Código de Conducta para
Funcionarios Encargados de Cumplir la Ley (ONU resolución 34/169 de 1979) o El
Manual de Procedimientos en Defensa Personal Policial adoptados por la Unión
Europea.
Los requisitos para el empleo de la fuerza son en la mayoría de los países
coincidentes:
1.- Inicialmente se ha de recurrir a medios no violentos (Judo Verbal).
2.- La fuerza se usará solo en los casos estrictamente necesarios, siempre bajo
fines lícitos marcados por la ley y de forma proporcional. (Uso de la Defensa
personal Policial)
3.- Se dispondrá de una gama amplia de medios para que se pueda hacer un uso
diferenciado de la fuerza (Armas no Letales).
4.- Se debe recibir adiestramiento continuado tanto en defensa personal
policial, manejo o uso de armas no letales y de armas letales.
Como todos sabemos, casi siempre fallan los puntos 3 y 4, es decir, No se
dispone de una gama amplia de Armas no Letales, que hay muchas y muy apropiadas
para usarlas en intervenciones donde por carecer de ellas se ha pasado de hacer
uso de medios no violentos (Judo verbal), o de una técnica de DPP, al uso de una
arma letal teniendo como resultado un desenlace fatal, tanto para la victima
como para el policía que se ha visto obligado al uso de la misma.
Y sobre todo, el adiestramiento continuado, suele brillar por su ausencia sin no
perteneces a una unidad especializada.
La Pirámide del Uso de la Fuerza nos muestra claramente el orden a seguir:

Como condición
previa debemos valorar con quien nos enfrentamos y en que situación o tipo de
intervención policial nos encontramos, me refiero a si es una Situación Normal,
la más común de las intervenciones policiales, donde los actuantes adoptan
medidas de precaución básicas porque “aparentemente” el sujeto con el que se
interviene no es peligroso.
Situación de Alerta es aquella donde los individuos con los que vamos a
intervenir pueden ser peligrosos y por ello tomamos medidas especiales de
Autoprotección, y por ultimo la Situación de Peligro, donde sabemos con
seguridad que intervenimos con personas peligrosas y por lo tanto las medidas de
autoprotección son las más elevadas y el paso por los distintos estadios de la
pirámide de la fuerza será posiblemente más rápido.
En la mayoría de las situaciones culminaremos nuestra intervención, cuando sea
necesario usar la fuerza, con técnicas de Defensa Personal Policial (DPP), por
ello debemos tener muy claro los principios fundamentales de la DPP a la hora de
intervenir, y que deberán saltar como un “automático” en cuanto se presente una
intervención donde tengamos que realizar técnicas de DPP, estos principios son:
► Valoración de la situación Policial (Normal, Alerta y
Peligro)
► Evaluación del resultado de la Intervención
► Conocimientos en Usos y Medios Propios
► Conocimientos en Usos y Medios del Sujeto
► Conocimiento de la Técnica adecuada a la situación que nos
enfrentamos
► Culminación de la intervención mediante técnicas de
Intervención Policial.
Para ello debemos tener una formación adecuada y sobre todo
continuada, y es aquí donde radica el problema, es por esto por lo que
intervenciones que deberían acabar rápidamente se alargan, donde por no estar
debidamente entrenados se producen lesiones los policías y de forma involuntaria
a los sujetos sobre los que se actúa. Por ello se debe exigir a las distintas
jefaturas que se tomen en serio la formación en estos campos, que el potencial
humano que tiene nuestros cuerpos de seguridad es enorme y que por ello hay que
cuidarlo, motivarlo y “formarlo”.
Autor:
Alberto Cabas Alonso
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