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Para creer en la democracia es
importante creer en la justicia y cuando creemos en esta Ley, tenemos que tener
la confianza de creer en un Estado Social y Democrático de Derecho. Sea cual sea
la aplicación de una sentencia de las personas detenidas o que estén
temporalmente bajo nuestra vigilancia.
Como dice nuestro Código
Penal y la Declaración de los Derechos Humanos, de 10 de diciembre de 1948,
ningún funcionario público u otra en el ejercicio de funciones públicas, a
instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia, inflija
intencionadamente a una persona, penas o sufrimientos graves, ya sean físicos o
mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero, información o una
confesión, de castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche que ha
cometido intimidar o coaccionar a esa persona o a otras o por cualquier razón
basada en cualquier tipo de discriminación. Esta normativa sobre la tortura son
parte de los instrumentos que las Naciones Unidas han establecido en pro del
cumplimiento de los Derechos Humanos. Como antecedentes al reciente Protocolo
Facultativo de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes, se pueden citas algunos Tratados, Pactos, Declaraciones
y Convenciones, pero no es tema que intento abordar en esta cuestión que
profundaré sobre las medidas de reinserción.
Como todos/as sabemos las medidas privativas de libertad están orientadas hacia
la reinserción de aquellas personas que por diversas circunstancias se han visto
privadas de su libertad. Desde estas líneas tengo que afirmar que sí estoy a
favor de este proceso en el que un sujeto se somete a diversos programas de
reeducación y se incorpora de pleno a una vida social y donde la justicia le
concede nuevas puertas de oportunidades para emprender o en muchos casos
reanudar su “nueva” vida.
A muchos/as no nos bastan estas medidas y reclaman medidas que no son lógicas y
sobre todo contradictorias a nuestra Constitución Española. Tened en cuenta que
si queremos un Estado Social donde nuestros derechos y deberes sean respetados,
también tenemos que compartir que ni existe distinción alguna entre los que en
sus vidas comenten actos contradictorios a nuestro Código Penal.
Pensad por un momento en que muchos/as de nosotros/as han cambiado su conducta
dentro de los distintos Cuerpos Policiales. Quizás sea porque esa posibilidad
que en nuestra vida hayamos tenido la oportunidad de brindar, nos ha hecho
crecer y no a la vertical, sino de forma espiritual y empezar a llamar las cosas
por su nombre. El hecho de ir con un compañero veterano nos aporta muchas
estrategias que no sólo nos sirven para nuestras actividades profesionales, sino
también para seguir con el proceso de una educación permanente que dura toda
nuestra vida. Si conseguís entender esta parte, seguro que podéis llegar a
reflexionar sobre los programa de reinserción que se llevan en los Centros
Penitenciarios.
Citaré una actividad muy constructiva como es el deporte en equipo, pues a la
vez que nos cuidamos, también creamos vínculos de amistad y apego con nuevos
grupos de iguales. En los Centros Penitenciarios ocurre exactamente lo mismo,
pero el tratamiento es más concienzudo.
Policía Local Don Juan Pedro Ruiz Prieto
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