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En las grandes ciudades hay una
mayor presencia de usuarios (peatones, conductores y ciclistas) dentro de un
espacio muy reducido que comparte la vía pública con todo tipo de Vehículos, por
lo que más de la mitad de los accidentes de circulación con víctimas se producen
en nuestros pueblos y ciudades,
aunque la siniestralidad
mortal está disminuyendo, el descenso de accidentes de tráfico en zona urbana es
algo más lento que en carretera, según estadísticas publicadas por la DGT.
Muy pocos municipios disponen de un plan de seguridad vial para disminuir esta
siniestralidad, considerando que sería una buena estrategia ya que es el ámbito
donde se concentra una mayor intensidad circulatoria y un espacio de relación
para las personas donde el contacto, la convivencia y la comunicación
constituyen la esencia de la vida colectiva.
En numerosas ocasiones entramos en debate sobre la necesidad urgente de avanzar
hacia un modelo de movilidad en las vías urbanas más sostenible, que tenga como
objetivo satisfacer las necesidades de la sociedad actual aportándole una mayor
seguridad, teniendo en cuenta también que no afecte a las nuevas generaciones.
La mejora de la seguridad vial urbana solo es abordable con la participación de
las Administraciones Públicas y la colaboración de todos los agentes sociales y
económicos implicados. Cada organismo y sector tiene que intervenir desde su
ámbito territorial, ejercitando las competencias que tiene atribuidas mediante
las diversas acciones como pueden ser: educativas, formativas, tecnológicas,
normativas, del diseño de nuevas vial, ambientales, urbanísticas, etc., para así
poder encontrar soluciones a la compleja cuestión de la accidentalidad de
tráfico en el ámbito local, si bien es la Administración Local la que juega un
papel decisivo en la reducción de la accidentalidad.
La peculiaridad de las vías donde conviven arterias principales con zonas de
transito intenso de peatones, que por su uso requieren una mayor intensificación
en los límites de velocidad o una transformación en zonas peatonales, y en la
elevada presencia de cruces una mayor atención a la señalización y a la
seguridad de los usuarios.
El problema de la inseguridad en los desplazamientos en el ámbito urbano, ha
sido durante muchos años subestimado, precisamente donde la frecuencia de
accidentes con víctimas graves es menor, este modelo, basado solo en el control
y la sanción, se ha demostrado con el paso del tiempo que es ineficaz en la
reducción de la accidentalidad.
Todos los municipios que soporten un tráfico intenso deberían analizar si en su
casco urbano se producen más accidentes o menos, teniendo en cuenta factores
claves como la incidencia de la velocidad o del consumo de alcohol en la
siniestralidad, y una vez obtenidos los resultados del análisis, llevar a cabo
el mejor plan de seguridad para cada localidad y así poder combatir esta
siniestralidad en las vías urbanas.
Los objetivos concretos que se deberían tener en cuenta a nivel local y a partir
de un análisis de la situación, se pueden llevar a cabo con las siguientes
actuaciones:
• La movilidad de los colectivos más vulnerables.
• La vigilancia y control de las infracciones viales y sus causas.
• La atención sanitaria y social a las víctimas de accidentes de tránsito.
• El estudio de la movilidad y la accidentalidad vial urbana.
• La formación y la información sobre seguridad vial urbana.
• La coordinación y colaboración entre administraciones.
• La participación social sobre seguridad vial urbana.
• Diseñar el espacio público y la señalización.
• El tránsito y la conveniencia de los distintos medios de transporte urbano.
• La siniestralidad de los vehículos a motor.
También se aboga por mejorar el transporte público urbano o por regular los
semáforos con tiempo suficiente para que las personas mayores puedan cruzar las
calles con total seguridad.
Se debería apostar por ser más estrictos con el régimen sancionador de las
infracciones que se cometan en el casco urbano, con el apoyo de las autoridades
facilitando la disposición de más medios con los que poder realizar estos
controles.
Dentro del ámbito que recoge el tráfico urbano tenemos que tener en cuenta Los
costes económicos derivados de los efectos negativos de los impactos ambientales
y sociales que lleva asociados la contaminación, los ruidos, el consumo de
combustibles, accidentes de tránsito, la pérdida de tiempo, etc., han ido en
aumento hasta el punto de llegar a ser insostenible este sistema.
Hay que tener en cuenta los diferentes métodos eficaces que se pueden llevar a
cabo, como pueden ser;
La creación de aparcamientos con un acceso despejado y seguro.
Establecer zonas limitadas a 30 kilómetros por hora, para dar una mayor
prioridad a los peatones.
la implantación de elementos reductores de velocidad.
la construcción de rotondas.
la protección de las paradas del transporte público.
incrementar los controles de alcohol y velocidad.
El uso del cinturón o del casco.
Todo este incremento de gasto económico que conllevaría dichas medidas
encaminadas a la prevención y la seguridad vial, podría cubrirse con el ahorro
que se produciría dentro del régimen general de la seguridad social.
P. Luis Henares Pérez P.L.
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